
¿QUÉ ES LA ANSIEDAD A LA LUZ DE LA BIBLIA Y CÓMO SER LIBRES?

La ansiedad o preocupación viene del griego mérimna (Strong G3308). Proviene de la raíz meiro (dividir) y noos (mente).
El significado de ansiedad, entonces, es tener una mente dividida o distraída, lo que causa ansiedad, afán o carga.
Es una carga emocional que produce un temor angustioso ante algo que se teme que suceda.
Desde la antigüedad, la ansiedad, el miedo y la angustia del rey Saúl se describen en el primer libro de Samuel, a partir del capítulo 16, donde se relata la aparición de un “espíritu malo” o “espíritu de angustia”. Este relato se interpreta como una profunda depresión y desasosiego.
-El afán es una carga emocional.
-El afán te hace perder el enfoque del presente.
-El afán toma las frustraciones del pasado y las inseguridades del futuro.
¿QUÉ DIJO JESÚS SOBRE EL AFÁN?
Jesús nos enseñó a no afanarnos ni tener ansiedad por las necesidades materiales como comida, bebida o ropa, ni tampoco preocuparnos por el futuro, exhortando a confiar en la provisión de Dios.
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? (Mateo 6:25).
La ansiedad es inútil e improductiva, e insta a buscar primero el reino de Dios, como lo registra (Mateo 6:33).
Jesús nos enseña que el afán nos roba la paz y asegura que el Padre celestial sabe lo que necesitamos antes de pedirlo. Jesús nos alienta a vivir un día a la vez, sin angustiarse por el futuro.
¿CÓMO SER LIBRES DE LA ANSIEDAD?
Tenemos la Palabra de Dios como la firme ancla del alma; sana las emociones y nos consuela en medio de las tormentas de la vida.
En el libro de (Filipenses 4:6-7), se nos enseña “cómo salir de la ansiedad”: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
La indicación del apóstol Pablo es no dejar que la preocupación domine la mente o las emociones. Siendo la solución llevar las cargas al Señor, porque Él tiene cuidado de nosotros. Agradecer a Dios incluso antes de ver la respuesta ayuda a mantener la fe y la confianza. El resultado es tener paz y tranquilidad que no dependen de las circunstancias, sino de reposar en Dios. La paz que sobrepasa todo entendimiento humano actúa como un guardia, cuidando la mente y nuestras emociones.
Quiero darte algunas recomendaciones:
1. Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará. (Salmos 55:22). Este mensaje recuerda que no tienes que cargar todo solo; puedes soltar tus preocupaciones en Dios. La paz divina no depende de las circunstancias, sino de la confianza en Dios.
2. Cambia tus pensamientos. Ante todo, cuida tus pensamientos, porque ellos controlan tu vida. (Proverbios 4:23 PDT). Reemplaza un pensamiento negativo por un versículo bíblico de fe y confianza en Dios.
3. Inicia un plan sencillo con determinaciones diarias. Lleva tus cargas a Dios. Haz un devocional de oración, reposo y quietud en la presencia de Dios.
Busca la ayuda de un pastor, consejero, mentor o líder de buen testimonio, como también la ayuda psicológica.
“Recuerda la invitación de Jesús para nosotros: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28).”
