
LA FE QUE BUSCA

Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar, nunca darse por vencidos y luchar por conquistar lo que se propusieran.
Una viuda acudió muchas veces al juez para que le hiciera justicia. Durante un tiempo, el juez no le hizo caso, hasta que finalmente se dijo a sí mismo: No temo a Dios ni me importa la gente, pero esta mujer me está volviendo loco. Aunque el juez terminó atendiéndola por cansancio, le hizo justicia.
La viuda no tenía grandes recursos ni influencias, pero tenía algo que la mantenía buscando. La fe que busca no se detiene ante las puertas cerradas.
No se trata de cansar a Dios con nuestras peticiones, sino de permanecer firmes, creyendo en su justicia y en su fidelidad. Entonces el Señor dijo: Aprendan una lección de este juez injusto. ¿Acaso no creen que Dios hará justicia a su pueblo escogido, que clama a él día y noche? ¿Seguirá aplazando su respuesta?
LA FE QUE BUSCA CRUZA LA LÍNEA HACIA LA BENDICIÓN
La viuda no permitió que la indiferencia ni la demora del juez apagaran su insistencia. Volvió una y otra vez porque entendió que rendirse no era una opción. Así es la fe que busca: insiste cuando otros se cansan, persevera cuando las puertas parecen cerradas y sigue creyendo cuando todavía no ve respuestas.
La fe que busca persevera hasta cruzar la línea que separa el conformismo de la conquista. Cruzar la línea hacia la bendición nos habla de la importancia de conocer y aferrarnos a la Palabra de Dios. Benny Hinn, en su libro No te rindas, enseña sobre la importancia de permanecer firmes en la Palabra de Dios, entendiendo que la sanidad no siempre ocurre de manera automática e instantánea. Sino que debemos tomar en cuenta estos principios:
Presta atención:
solo podrás asirte y aferrarte a las promesas de Dios si abres tus oídos y tus ojos espirituales para recibir su Palabra. La Biblia dice: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Romanos 10:17).
Aprende a descubrir los tesoros ocultos en su Palabra:
Necesitas fijar tu mirada en ella, volver a mirar y seguir mirando, hasta comprender lo que Dios quiere revelarte.
Y estos eran más nobles… pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. (Hechos 17:11).
Imaginemos una línea dibujada a lo largo del piso. A un lado están las personas que tienen una comprensión equivocada de la Palabra de Dios y de su voluntad; al otro lado está el lugar al que llegamos cuando recibimos la luz de su Palabra y comenzamos a creer conforme a ella.
Cuando una persona recibe esa luz, cruza la línea. Sin embargo, a veces la respuesta no llega en el mismo instante en que la cruza. Es necesario seguir caminando, perseverar y mantenerse firme en la fe mientras espera recibir aquello que ha creído.
Cuando siembras una semilla, no puedes recoger la cosecha al día siguiente. Necesitas darle tiempo para que eche raíces, crezca y produzca fruto. De la misma manera, hay procesos en los que debemos permanecer firmes, alimentando nuestra fe con la Palabra de Dios y sin rendirnos ante la demora.
Cruzar la línea es dejar atrás el conformismo, creer en lo que Dios ha dicho y seguir avanzando, aun cuando todavía no veas el resultado. No te detengas a mitad del camino. Sigue creyendo, sigue buscando y sigue caminando en la dirección que Dios te ha mostrado. La fe que busca no se conforma con escuchar la Palabra; la recibe, se aferra a ella y persevera hasta ver su fruto.
LA FE QUE BUSCA ACTÚA CON FIRMEZA Y AUDACIA
Jesús venía de Judea, donde había encontrado personas incrédulas que lo conocían como el hijo de María. Pero llegó a Galilea, donde encontró a un funcionario del rey cuyo hijo estaba a punto de morir. Jesús le preguntó: ¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas?
Señor, por favor, suplicó el funcionario, ven ahora mismo, antes de que mi hijito se muera. Entonces Jesús le dijo: Vuelve a tu casa. ¡Tu hijo vivirá! Aquel hombre tenía algo que lo hacía diferente de los demás: esa fe que busca. Salió de palacio, dejó a un lado el orgullo y no necesitó llevarse a Jesús a su casa. Venció las barreras que se le presentaban. No necesitó ver para creer; simplemente creyó la palabra de Jesús para ver el milagro.
Mientras regresaba a su casa, su hijo recibió sanidad. Había comenzado a recuperarse exactamente a la misma hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive.
Así mismo, no te quedes esperando señales: cree la Palabra, actúa con audacia y atrévete a conquistar aún lo que parezca imposible.
LA FE QUE BUSCA ESTÁ EN CONSTANTE MOVIMIENTO
Quiero invitarte a mirar esta experiencia de fe a través de la historia de la viuda de Sarepta de Sidón. Había muchas viudas en Israel, pero Dios la visitó a ella y envió al profeta Elías asu casa en Sarepta para que lo sustentara.
Cuando Elías llegó, ella estaba recogiendo leña. Solo tenía un puñado de harina y un poco de aceite, y estaba preparando lo último que tenía para ella y su hijo, pensando que después solo les quedaría esperar la muerte. El profeta Elías le dijo: No tengas temor; hazme a mí primero y después harás para ti y para tu hijo. La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá.Esta acción trajo multiplicación
La fe que busca tiene un enfoque, tiene estrategias y se mueve. La mujer creyó la palabra de Dios y actuó en obediencia. Y Dios no dejó que la harina ni el aceite se agotaran. ¡En medio de la escasez, recibió provisión abundante! (1 Reyes 17:8-16).
Esta historia nos recuerda que la fe que busca no se queda inmóvil ante la escasez y la dificultad. Quiero invitarte a reflexionar en el que podrás identificar aquello que te está deteniendo, aprender a creer en medio de las dificultades y, sobre todo, tomar decisiones que te lleven a conquistar tus sueños.
A veces creemos que, como tenemos a Dios, nosotros no tenemos que hacer nada y solo nos toca esperar. Nos quedamos con palabras como Dios lo hará algún día o mi milagro ya viene de camino, pero sin tener un plan para lograrlo.
Conquistar a través de la fe es decir: voy a prepararme mientras estoy creyendo, voy a tener una estrategia mientras mi milagro viene de camino y voy a hacer cosas nuevas mientras estoy esperando.
La fe que busca cruza la línea hacia la bendición. No se queda esperando, sino que cree, trabaja y actúa con la certeza de que Dios proveerá lo que necesita.
“La fe que conquista vence la oposición, nos mueve a actuar en obediencia y nos mantiene firmes mientras Dios cumple su propósito en ti. ”
